GIGANTES. Así deberían ser. Hasta cerrar el blog por vergüenza, dejar de salir a la calle, cortarme el pelo, modificarme el nombre, cambiar de identidad. De vida.
1 año y 29 días sin escribir
Una lista de "cosas" jamas desarrolladas
Promesas incumplidas
Plazos de tiempo infringidos
Cuánta irresponsabilidad, niñita
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lunes, 5 de enero de 2015
sábado, 7 de diciembre de 2013
Lista de "cosas"
(1)
Qué difícil es desilusionarse. Como cuando te dicen que "después de comer hay postre" y te reservas un lugarcito en la panza. ¿Pero si después no hay nada? ¿Si fue todo una mentira? ¿Cómo le decís a tu panza que deje de esperar?
(2)
Qué difícil es no cortar el troquelado de los papeles. Pero fijate que lo es más cuando las consecuencias de que lo hagas son negativas. ¡No vas a poder pasar ahora, che!
Ahí están... Todos esos agujeritos perfectos, hechos por vaya a saber qué máquina, unos al lado del otro. Doblaste las partes. Las manos se te van para el margen superior y empezas a tirar despacito, apenas medio centímetro. Que sensación placentera. Pará, no sigas, después no te lo van a recibir. Pero qué difícil no hacerlo.
(3)
Las cosas no cambian, y estas paradito, esperando.
Pero espera, campeón. Paciencia. Ya van a venir tiempos mejores.
(4)
- ¿Y qué me decís de esa sensación?
- ¿Cuál?
- Esa, esa que hablamos los otros días.
- ¿La de las cosas que se terminan?
- Ahá, esa. ¿Qué me decís?
- Las cosas se terminan. Punto. Ya lo hablamos. Se terminan bien, se terminan mal. Pero se terminan al fin.
(5)
ALS PARTE XX. (¡Sí: veinte!) El misterio del vidrio roto que interrumpió la conversación es descifrado. Anna reflexiona y descubre algo importante. ¿Qué? (averiguar)
Y AQUÍ ESTÁ, SEÑORAS Y SEÑORES, EL SUMARIO MÁS CONTROVERTIDO DE ENTRADAS EN LA HISTORIA DE LOS BLOG'S QUE ALGUNA VEZ HAYAN VISTO...Mentira. Hola. Les presento mi humilde lista de "cosas" que fui encontrando en la cantidad de papelitos que tengo adentro de la mochila y en las hojas de mi cuaderno. Escrito cada uno de los temas (enumerados del 1 al 5) en distintas épocas del año (lo que implica distintas circunstancias), con el correr de los días irán siendo expuestos en el blog. Lo que ahora están leyendo son apenas simplificaciones, adelantos, las hipótesis de partida que darán lugar a un desarrollo más exquisito y elaborado. Tal vez no siga ningún orden a la hora de publicarlos porque @miabuelasabia lo dijo: "Debemos tener el coraje de permitir un poco de desorden en nuestras vidas". (Y porque la inspiración de nuestra escritora es un tanto "rebelde")Sin más, espero sea entendido el objetivo de esta entrada. Y que no me lleve más de dos meses. Y no colgarme. Y que se me ocurra qué carajos descubre Anna para dejar de escribir paréntesis al lado de mis anotaciones con la vulgar palabra "averiguar".Au revoir
un año atras...
sábado, 12 de octubre de 2013
No tan Fito Páez
Que lindo que es el amor antes del amor.
Ese dolorcito de panza
Mientras tenes el celular cerquita por las dudas
Mientras tus amigas te cargan y te desean suerte
Caminas solita hacia el punto de encuentro
Te sentas en la plaza
A esperarlo
Y que llegue desde la otra esquina como un héroe
Y que te sientas grande un poquitito
Y que sientas que todo es perfecto
Ahí
Ahora
Para siempre.
¿El amor después del amor, tal vez,
se parezca a este rayo de sol?
Ese dolorcito de panza
Mientras tenes el celular cerquita por las dudas
Mientras tus amigas te cargan y te desean suerte
Caminas solita hacia el punto de encuentro
Te sentas en la plaza
A esperarlo
Y que llegue desde la otra esquina como un héroe
Y que te sientas grande un poquitito
Y que sientas que todo es perfecto
Ahí
Ahora
Para siempre.
¿El amor después del amor, tal vez,
se parezca a este rayo de sol?
martes, 10 de septiembre de 2013
Dementores
Termine de aceptar que lo que estaba leyendo ya no entraba en mi cerebro como debía ser, simplemente era una ilusión, todo a mi alrededor me decía: dale, no jodas, frena acá. Y frené. Saludé a mi amiga y me di cuenta desde ese preciso momento el apoderamiento negativo que cargaba. No tenía ganas de joderla con algo, ni siquiera de decirle "chau, nos vemos mañana". Empecé a caminar y tenía intenciones de aprovechar ese camino de vuelta a mi departamento. Es mi parte favorita del día, esa sensación de que volves porque ya casi terminó el día. Me gusta caminar bien lento y ver todo lo que hay en el mundo. Pero hoy ya ni siquiera veía por donde caminaba. Tenía ese desgano que ni siquiera me permitía hacer una pseudo-mueca de una sonrisa. Todo mal. Lo peor de todo es darme cuenta que estoy así, creo que me empeora el triple las cosas. Estoy acostumbrada a que los ataques estos me pasan cada muerte de obispo (que expresión chota), y por eso me pesan tanto. Hasta que, hablando con una amiga, me replanteo la situación. Me dice que a lo mejor tengo que acostarme y levantarme mejor. O hacer algo que me hace feliz. Y cuánta razón tenía... Estaba llegando a la plaza España y casi que no me había dado cuenta de lo rápido que había hecho. El semáforo ese siempre se pone en verde cuando quiero cruzar, y como es tan largo me permitió la reflexión. Tal vez, querido lector, vas a creer que soy una persona fácil. Así es, esa palabra. Justo esa. Pero no deberías creer que me refiero a esa concepción actual del término fácil, con el cual las personas etiquetan a aquellas damas cuya discreción es tan mínima que se le conocen todos los deslices amorosos. No señor. Porque a mi me hacen feliz cosas tan insignificantes y estúpidas que tal vez resulten una broma. Por ejemplo, cada vez que paso por una cuadra cercana a mi departamento, en mi calle, hay una lavandería que desprende un olor riquísimo, casi mejor que el de una panadería. El chico que atiende una vez me sonrió. Ahora, cada vez que paso, ambos lo hacemos. Y eso me hace feliz. Como cuando me pongo una remera limpia. Como cuando en la radio pasan un tema que me recuerda a algo. Como cuando hablas con alguien que te hace reír incluso cuando estas en negativa al 100%. Así, hay millones de cosas. De repente me di cuenta de que llegué y ya no es tan pesado todo. Y que puedo pensar en un montón de cosas que te levantan el ánimo. Pero como cuesta a veces, ¿no? Hay que hacer un pequeño esfuercito y... Expecto Patronum!
sábado, 3 de agosto de 2013
A love story PARTE XIX
Gonzalo a unos seis metros de distancia. Gonzalo con una mirada fría. Gonzalo sosteniendo una piedra de ladrillo. Gonzalo levantando el dedo índice de la mano derecha haciendo señas de 'silencio, callate, que no se te ocurra abrir la boca'. Gonzalo girando hacia la pared amarillita del negocio de plantas que está detrás de él. Gonzalo escribiendo con la piedra de ladrillo la palabra "PUTA" en grande, legible a unos veinte metros incluso. Gonzalo subrayando la palabra, remarcando con esmero la letra 'P'. Gonzalo mirando nuevamente con frialdad. Gonzalo levantando el dedo índice (ésta vez) de la mano izquierda, haciendo de nuevo las señas de 'silencio, callate, que no se te ocurra abrir la boca'. Gonzalo marchándose y desapareciendo detrás de los arbustos.
Como si se hubiera difuminado.
Como si se hubiera difuminado.
Pero la palabra "PUTA" seguía allí.
- Che, ¡que cara! No me digas que el sol me hace ver tan mal. Hace un par de días que no me ves nomas Anni...
- ¿Eh? ¿Qué? Si estas hermoso todo quemadito así. Qué decís.
- Te extrañe muchoooooooooooo.
- Ahá, yo también. ¿Vamonos de acá? Me dio un poquito de hambre. Vamos al centro mejor.
- Mm bueno, como quieras, ¿pero está todo bien?
- Sí, no es nada. Contame que hiciste, dale, que tan triste quedó Brasil sin mi. Me muero por saber.
Lucas empezó a hablar con mucho entusiasmo. La cabeza de Anna iba a diez mil. No podía creer lo que acababa de ver, no podía entender por qué no había reaccionado y hecho algo al respecto. Sin embargo, los ojos de Gonzalo y esa constante opresión que generaba la habían dejado quieta cual estatua histórica de un museo antiquísimo fuera.
-
¿Te das cuenta?
-
Ahá.
-
¿Y, qué opinas?
-
Esta bien, me gusta.
-
Pensé que me ibas a decir todo lo contrario. Pero bueno, mejor para mi… Ya
había programado una excusa perfecta.
-
Esperá. ¿De qué hablas?
Lucas
se puso más serio.
-
De lo que viene ahora, Anna. Cuando terminen las vacaciones vos empezas lo
mismo de siempre. Pero yo no, yo me voy a la ciudad, a empezar a
construir mi futuro.
¡Clin!
La cabeza de Anna comprendió todo. Lo que venia escuchando y respondiendo el
diálogo con Lucas era su inconsciente. A nivel conciencia la pared escrita se
estaba comiendo todo el papel principal de la obra… Un momento: ¡la
conversación con Lucas era más importante!
Anna, concentrate.
-
Ahhhh exacto. Osea que vas a estudiar “eso” –puso un gran énfasis en hacer la
cara de asco más representativa de todas- y no la hermosura de Cine y TV, ¿no?
Que bien. Me súper alegro.
-
¡¡¡Me acabas de decir “esta bien, me gusta”!!! ¿Estás escuchándome? Por favor,
no me hagas maquinar, que demasiado mal estoy con éste tema.
-
¿Y cómo no vas a estar mal si te estás mintiendo a vos mismo?
-
Callate, basta.
-
¡Es que vos no te das una idea de lo genial que serías si estudiaras Cine y TV!
Osea yo ya me imagino tu nombre por todos lados.
-
Anna…
-
Tenes miedo.
-
¿Y vos?
-
Ok, cambiamos de tema, ¿te parece?
Para
cuando Anna terminó la frase, Lucas ya estaba caminando con aires de
superioridad haciéndose ver. Odiaba ser tan frágil y siempre terminar
perdiendo. Sobre todo, y no haría falta aclarar, con Lucas.
Lucas.
Lucas Lucas Lucas Lucas. Estúpido y sensual Lucas. La única cosa “sin
explicación” que tenía Anna en su vida. Uno siempre tiene una mera idea del
cómo, cuándo y por qué de algo... Lucas era la excepción a todo eso. ¿Cómo
explicar la reiterada sensación de quedarse como una boba parada cada vez que
ves a alguien? ¿O de volver a sentir algo aunque te hayas autoconvencido que ya es hora de cambiar?
Después de una linda tarde en el centro, Lucas acompañó a Anna hasta su casa. Se sentaron un rato afuera porque estaba haciendo un clima hermoso. Todavía no habían regresado los padres de Anna y eso era un verdadero alivio, porque desde que llegaron no había tenido la oportunidad de contarles todo lo sucedido en Brasil. ¡Vaya noticia! Se habían encariñado con Gonzalo. Por momentos Anna recordaba lo de la pared y un escalofrío incómodo recorría su cuerpo. Cuando Lucas la saludó se quedó afuera esperando a que su figura desaparezca por completo. Odiaba esa sensación estúpida que le quedaba cada vez que lo veía, de andar con mirada perdida y una sonrisa plácida en su cara.
- ¿Cómo estamos, ah?
Anna se sobresaltó. Detrás de los arbustos de la entrada de su casa apareció Clara con su inconfundible esencia. Esencia molestera, obvio.
- ¡Ey! La próxima avisa que estás ahí, casi me matas.
- ¿Ese es tu noviecito?
- Sí, "mi noviecito".
- Está bueno la ver...
- ¡Sh! Callate. Vos sos una pendeja para él.
- Ay si, claro, imposible que en este primer minuto de diálogo que estamos llevando no te mandes ninguna 'viejada'.
- Cada vez que me decis algo de eso me ofendes, ¿sabés?
- Obvio, ésa es mi meta. Che, viejita, hoy un chico estuvo dando vueltas por acá todo el día.
¡Gonzalo! ¿Será posible?
- ¿De verdad? ¿Cómo era?
- Mmm, que se yo, alto, morocho, lindo, tiene un lunar en la cara.
¿Quién se cree para andar diciendole "lindo"? La voy a matar.
Un momento... Estamos hablando de Gonzalo, Anna. Dejá de decir estúpideces.
- ¡No puede ser!
- ¿Qué? ¿Qué pasó?
- ¿Viste algo más? ¿Qué hizo cuando andaba por acá?
- Emm, pasó un par de veces al frente de tu casa y miraba, pero nada más, que se yo.
- Ahá, bien, ¿eso nomás, no? ¿No se acercó a casa?
- No, que yo haya visto no, pero... ¿Por qué sos tan obsesiva así? ¡No entiendo nada!
Anna suspiró profundamente.
- Está bien, te voy a contar. ¿Puedo entrar? -hizo señas en dirección a la casa de Clara.
- Mm, no sé si debería dejarte entrar...
- Dale estúpida. Te cebo mates.
- Mm. No me gusta el mate.
Anna se quedó mirándola estupefacta. Clara ni se inmutó. Después de unos segundos, largó una carcajada y la invitó a entrar. La casa era enorme y muy linda, la mamá de Clara tiene un gusto hermoso para decorar. Lo del mate era cierto, pero bueno, Anna sabía preparar un Cappuccino riquísimo que seguramente la convencería. Mientras tanto, tomo una gran bocanada de aire y se dispuso a detallar detenidamente toda la historia de Lucas, Gonzalo, el encuentro escandaloso en Brasil y lo acontecido apenas unas horas atrás en la esquina de la plaza, más precisamente en la pared amarillita del negocio de plantas de Carlos. Tal vez iban a necesitar calentar el agua más de una vez.
Después de una hora, el ruido de un vidrio roto interrumpió la conversación.
- ¿Qué? ¿Qué pasó?
- ¿Viste algo más? ¿Qué hizo cuando andaba por acá?
- Emm, pasó un par de veces al frente de tu casa y miraba, pero nada más, que se yo.
- Ahá, bien, ¿eso nomás, no? ¿No se acercó a casa?
- No, que yo haya visto no, pero... ¿Por qué sos tan obsesiva así? ¡No entiendo nada!
Anna suspiró profundamente.
- Está bien, te voy a contar. ¿Puedo entrar? -hizo señas en dirección a la casa de Clara.
- Mm, no sé si debería dejarte entrar...
- Dale estúpida. Te cebo mates.
- Mm. No me gusta el mate.
Anna se quedó mirándola estupefacta. Clara ni se inmutó. Después de unos segundos, largó una carcajada y la invitó a entrar. La casa era enorme y muy linda, la mamá de Clara tiene un gusto hermoso para decorar. Lo del mate era cierto, pero bueno, Anna sabía preparar un Cappuccino riquísimo que seguramente la convencería. Mientras tanto, tomo una gran bocanada de aire y se dispuso a detallar detenidamente toda la historia de Lucas, Gonzalo, el encuentro escandaloso en Brasil y lo acontecido apenas unas horas atrás en la esquina de la plaza, más precisamente en la pared amarillita del negocio de plantas de Carlos. Tal vez iban a necesitar calentar el agua más de una vez.
Después de una hora, el ruido de un vidrio roto interrumpió la conversación.
TO BE CONTINUED
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